lunes, 9 de junio de 2008

Implosión



Tirado en el corto (diminuto) pasto de la plaza, estoy. Sentado ahí, piernas cruzadas, brazos sueltos, inalterable. Juego, experimento, trato. No se si funcionara, no puedo estar seguro, pero quiero intentarlo. Necesito encontrar alivio.

Elijo y miro fijamente. Esas flores rojas, no se de que especie, serán mi ultimo recuerdo. No me muevo. Me concentro. El silencio hace callar todas las voces a mí alrededor, todos los gritos, todas las afonías, todos los minutos. “Listo”, pienso. Dirijo mi vista hacia otro lado, la mantengo fija en un punto cualquiera, pero no miro. Busco las flores en mi mente, con calma, con detenimiento. Las encuentro, son claras, por fin pude atrapar su imagen. Proyecto. Recuerdo una vez más el camino hacia mis otros destinos. Cierro los ojos con fuerza, ya no los necesito.

Me paro y camino lentamente. Intento prevenir la realidad que me rodea moviendo mis brazos extendidos hacia delante. En mi cabeza repito sin parar “sesenta pasos y a la izquierda, cuarenta pasos y a la derecha, semáforo, cordón, poso, cordón, baldosa suelta. Veinte pasos más, ahí, ahí esta”. Cuento cada movimiento, cada paso, cada acierto, cada error. Sigo las instrucciones rigurosamente. Pronto estoy cerca de mi destino, puedo sentirlo y lo siento. El olor de la panadería acaricia mi nariz y exalta mis papilas gustativas. Llego. Me paro frente al local. Huelo por un momento. Me alejo unos metros. Busco aquel olor en mis recuerdos, en mis anhelos. Lo encuentro, es claro, por fin pude atrapar su aroma. Inhalo y exhalo aire por mi boca. Dejo de respirar por la nariz, dejo de oler, ya no lo necesito.

Busco de nuevo en mi mente. Trazo mi recorrido y emprendo viaje nuevamente. Esta vez el camino es más largo, más complejo. No tengo que olvidar ningún detalle, seria mi perdición. Repaso cada movimiento (planificado) antes de ejecutarlo. “Paso, paso, pozo, paso, paso, paso, paso, enunciar: “buenos días señor Álvarez”, pequeña sonrisa, paso, árbol, cordón, paso, paso, cordón (…)”. (Una gota de sudor insubordinada no se atiene al plan y pronto es muerta por un movimiento ágil de mi mano). Es lejos pero estoy pronto a llegar, lo presiento. Rozo la pared con mi mano mientras camino. Los ladrillos vistos hacen cosquillear mis dedos, que luego vibran al compás de una reja. Encuentro, con mi brazo extendido, lo que tanto había buscado. Las hojas del pino juguetean entre mis dedos. Es una sensación extraña, casi tan suave como turbulenta. Deseo olerlo, me reprimo, sigo. Mis manos vuelven a acariciar solo aire, el árbol se termina. Piel de gallina, pelos erizados, los guardo en mi memoria. “Debo recordar” me repito. Busco la sensación en mi cabeza, la encuentro, la exploto, la siento, y me convierto en su dueño. Cierro mis puños, ya no los necesito.

La próxima parada esta a solo unos metros. Camino hasta esa esquina. Calculo, me paro, giro a la izquierda y hablo: “Hola, déme uno de esos paquetes de caramelos que están a su izquierda, los frutales”, digo. Extiendo mis brazos, mis puños cerrados, mis ansiedades reprimidas, con un billete y, a cambio, recibo lo que pedí, más unas monedas y un “gracias”. Abro el paquete bruscamente con mi boca. “Que sea rojo, que sea rojo” deseo. Tomo el primer caramelo con mi lengua. Naranja. Lo escupo y pruebo de nuevo. Esta vez lo encuentro. Saboreo, disfruto, me concentro. Memorizo. Placer. Quiero que no se termine, que no acabe. Me quedo inmóvil. Las personas pasan a mí alrededor distraídas, las oigo. El volumen del caramelo disminuye cuantiosamente. Todo se resume a los restos de lo que alguna vez fue. Trago. Levanto mi cabeza como si mirara hacia el cielo. El sabor ya se escapo de mi lengua, de mis dientes, de mis encías, pero no de mí. Lo tengo. Trago toda mi saliva, cierro mi boca, ya no las necesito.

“Ya falta poco”, me esperanzo. Me muevo. Avanzo o, tal vez, retrocedo, pero me muevo. Destino. Me detengo en una esquina (o eso espero). Extiendo el brazo. Lo dejo así durante unos minutos. Escucho venir el colectivo, su motor, su bocina, mis penas. Responde a mi seña y se detiene. El agudo sonido de los frenos me hace retorcer. Me muevo. Me sujeto del pasamanos, apoyo mi pierna en el primer escalón. Me detengo. “No puedo dejar que me vea así, no puedo ¿Cuál seria el sentido de hacerlo?” Me reprocho. Le doy a entender al conductor que no voy a subir y continúa con su recorrido. Mi plan cambia, pero ahora planifico sobre mis vacíos.

Grito, aúllo, llamo. Una persona se acerca y le pido que me indique la ubicación de un teléfono público. Amablemente, y sin decir una palabra, esta persona, de sexo y carácter indefinido para mi, me acompaña hasta uno. Levanto el tubo. Memoria. Marco. Pulso, ciclotimia. Espero. Espera. Nervios. Una suave voz se escurre entre el plástico desgastado. “Hola” repite una y otra vez. Duele, cada palabra duele. Mata, cada silencio mata. Mis ojos se irritan. Respiro profundo. Soporto, reprimo. Arde, mi nariz arde. Quema, mi carne quema. No quiero hacerlo, no quiero. Mis ojos se desangran. Recojo cada milímetro de su hermosa voz, lo doblo, lo guardo. Cuelgo. Tengo, la tengo. Seco mis lágrimas, pronto otras deshacen mi trabajo. Tapo mis oídos, ya no los necesito.

Gris y grises me rodean. Me siento en el frió piso, me abrazo a mis impávidos recuerdos y… me resumo a ser.



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4 Comments:

dartevalor said...

siii lo del humo fue lo mejor, si gracias a nosotros
igual me gustomucho mas el humo neutro, ya cuando habia mucho olor a humo y no se podia salir se puso complicado
estudio terapia ocupacional (luego de comerme como la mas nerd 2 años en medicina..) y si a veces pasa...
a mi lo que ms me gusta es esta ola polar de frio
nada tan romatico como eso
nada mejor
que te regalen chocolates
mmmm que hermoso
estoy muy enamorada del invierno
estoy muy contenta
y aunque mañan rinda y no sepa un choto estoy muy contenta igual...
porque conoci al amor de mi vida platonica y no hay como eso, todavia esto en el sueño
no quiero volver a la realidad
quisiera parar todo el tiempo en el hoy, bueno quizas en el dia de ayer
pero no me importa estoy contenta hoy
cagada, los sueños se re terminan
asi no vale

un beso queridismo

vitmina C

dartevalor said...

mi pregunta hoy sería...
¿usted escribe todo eso o lo saca de algun otro lado queno sea de su cabeza?








VitC

Inés Oñate said...

Te tengo conmigo.

es verdad, eso que me dijiste..


Todavía no puedo creerlo, pellizcame, pellicazme toda que no quiero convencerme que fue un sueño..


Te adoro nene. te adoro.

dartevalor said...

si claro, yo tambien corro el riesgo siendo una naranja
jaja
ofifcialmente acabo de empezar mis vacaciones
estoy realizando una limpieza gral del ropero lo cual por un lado me da muchisima fiaca pero por otrome hace feliz por tener mas y mas y cada vez mas espacio.
nada importante
el dia esta muy primaveral y me encanta y quisiera irme a tmr mate a la laguna de chascomus
si si nadaquever, pero bueno ese es mi deseo de hoy y quizas mañana tenga otro
ah! tambien quiero ir ala noche al cine y tomarme un cucurucho bañado en chocolate
ynoestoydelirando!!! son deseos de verdad
bueno
noimporta
supongo que la palabra "vacaciones" fue para todo mi ser: mi cuerpo, mis neuronas, mi ser, mi alma?
mm nose habra que ver
pero voy a disfrutar ocn tal de no tener piel de naranja!

a vos te regalan naranjas? ammmm que tenes coronita ?

seguramente amigas mias esas no son.

beso.


pd: fue lo mas boludo que pude escribir en toda mi vida, pero vacaciones son vacaciones